Una de las cosas que más puede afectar a una mujer es la escasez de ese signo de feminidad que es el seno. Puede que sea usted una de esas mujeres y le ocurra simplemente porque, por naturaleza, siempre ha tenido poco; porque le ha disminuido después de embarazos o dietas o, a lo mejor, tiene un desarrollo marcadamente desigual entre uno y otro: son de distinto tamaño. Pues todo esto tiene solución: el implante o prótesis mamaria.
De gel de silicona, de suero, de aceites diversos, de gel acuoso...
Verá usted: yo hace más de 30 años que las coloco y le aseguro que, pese a las noticias de prensa, es una de las sustancias más inocuas para el cuerpo que existen. Hay más de 8 millones de mujeres con prótesis y no hay evidencia científica mayoritaria que pruebe la relación directa silicona-cáncer o silicona-reumatismo. De hecho usted come silicona sin saberlo todos los días: el carmín de la barra de labios lleva silicona, los antibióticos inyectables, muchos contenedores de alimentos...
En mi opinión, y en la de gran parte de mis colegas, las de suero y la de gel acuoso son menos de fiar porque pueden perder volumen o vaciarse y las de aceite de soja ya habrá oído que las retiraron del mercado.
No, salvo que usted lo quiera. Puede hacerse tranquilamente con anestesia local y sedación y sin ni siquiera ingresar en la Clínica. Si lo prefiere también puedo usar anestesia total. Cada cosa tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
No lo crea: unos pinchacitos al principio y después escuchará música suave, hablará conmigo mientras lo hago y verá el tamaño de su pecho para decidir exactamente el que quiere. Después las únicas molestias serán llevar un vendaje un poco apretado 4 días y no poder hacer cosas que requieran esfuerzo con los brazos, por ejemplo: no coger pesos, no tocar los altillos de los armarios, no conducir coches sin dirección asistida hasta pasadas un par de semanas... Normalmente, en una semana estará bien.
Yo utilizo las prótesis más modernas: rugosas rellenas de gel cohesivo de silicona (aunque se pinchase accidentalmente no se sale) y se pueden poner por el pliegue de debajo del pecho, de manera que la cicatriz es prácticamente invisible, por la areola o la axila.
Me figuro que se refiere usted a algunas que ha visto usted en televisión o en las revistas del corazón. Pues bien, haciendo las cosas como es debido y sobre todo NO PASÁNDOSE de tamaño no tienen porqué notarse en absoluto. Es más, el resultado es fantástico y se ve ya en la primera visita: tiene inmediatamente el tamaño deseado y además un tacto completamente natural y, según dicen, es como los dientes postizos, en corto tiempo ni se nota que los llevas. Es de las operaciones más agradecidas que hacemos los cirujanos plásticos.
Comprenderá que eso es otra mentira de algunos. Antes que explote una prótesis, que es del mismo peso y tacto que su propio pecho, estallarían sus pulmones o estómago que son huecos.



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